2 dic. 2015

Al cruzar el viaducto- Artagnan Pérez Méndez

Lo malo de tener un buen nombre, es que decepciona. Crea fama y échate a dormir? Artagnan es uno de los abogados más respetados y admirados de mi país, y uno piensa que esa calidad se traduce en otros aspectos de la vida, como la literatura. Error.

No hay trama, ni desarrollo descriptivo de los personajes, ni acontecimiento principal. Una narración constante en la vida de un tal Argentre, en una tal Hevica.

Pero algo me impide clasificar éste como un mal libro. En algún punto entendí que tanto Artagnan como Argentre eran dos nombres raros para este lado del mundo, y que aquí no habían fábula; solo memorias.

La trama es la vida misma; cómo admitir que un hecho fue el acontecimiento principal de una vida, sin implicar que todo lo que le sigue es la decadencia.

Para qué desarrollar los personajes, si es imposible. Uno solo guarda en su memoria lo que quiere recordar. Hombres clasificados, entre buenos y malos, por detalles esporádicos de los cuales ni ellos mismos se acuerdan.

No había otra forma de escribir sin traicionar la realidad. Artagnan no es un literato que se inspira, es un abogado que respira. Una vida, tal como él la vio, sin cambiar detalles, solo los nombres de un posible identificado. Una manera de decirlo todo y no decir nada.

Entonces creo, que es un exabrupto clasificar como libro literario, un diario lleno de recuerdos.

(Solo falta que esté equivocada...)

11 oct. 2015

Cinco cerditos- Agatha Christie

Todavía no logro entender bajo cuál artificio, conseguí en una librería, 2000 páginas de Agatha Christie por el equivalente a 11 dólares: siete novelas y una colección de cuentos. Entre ellos -y como parte del grupo de novelas de este autora: los siete pecados capitales-, cinco cerditos (la ira). 

En el cumpleaños de Carla Amyas, ésta recibe por disposición de última voluntad, la carta póstuma de su madre donde le dice que fue inocente de la muerte por envenenamiento de su padre. Entonces la huérfana, pide ayuda para reconstruir los hechos y busca a Mr. Poirot. Toda vez que la señora murió condenada a cadena perpetua. Y ya, no pienso contarles más.

Lo que si quiero comentar es que, ese aire sospechoso que nos dan ciertas personas desde el momento en el cual sabemos de ellas por primera vez, a veces, suele ser válido.

Desde las maripositas en el estómago del amor a primera vista y los escalofríos cuando alguien te observa a tus espaldas; de aquel mismo lóbulo cerebral y mismo ritmo intuitivo, nos llegan esas sospechas en el momento en que conocemos a alguien, recelo. El no saber exactamente porqué, por más que intentes ser amable con alguien, no se forma química alguna, ni hay empatía, ni se corresponde el amor.  Luego algo sucede y ya.. por eso es que me daba mala espina.

Reiteradas veces me ha pasado, y he dejado de mortificarme por aquellas personas que tras una década, no logro simpatizar. Quienes no forman parte de tu vida es porque no hace falta. Y de ello trata esta novela; de un personaje que tras siempre levantar sospecha, dio razones. Pero ojo, si son asiduos lectores de Agatha, notarán que no es tan obvio. Nunca lo es.

Para bien o para mal, todavía guardo la esperanza de que esa intuición me funcione un día en el sentido positivo. A veces pasa. 

2 sept. 2015

Confieso que he vivido- Pablo Neruda

Desde 20 poemas de amor y una canción desesperada, Neruda ha quedado en mi mente como uno de los más grandes escritores latinoamericanos. Porque no es solo la calidad de la prosa (que no tiene nada desdeñable por cierto), sino además su alcance. Ya que Neftalí Reyes (nombre real), representó a los pobres olvidados en un extremo del continente.

Pero esta obra no son sus poemas, sino sus memorias. Es increíble cuánto podemos saber de una persona, por lo que escribe. No solo su vida, a quienes conoció; además su carácter y su personalidad. Al final del libro, percibí a un hombre orgulloso, una pareja no siempre perfecta; pero sobre todo, tuvo sentido la caracola en la portada del libro.

La mayor enseñanza que me puede dejar una vida maravillosa que implicó grandes eventos en China, Rusia y España; guerras, política, una vida diplomática y el Nobel de Literatura, es que, a veces, los grandes momentos de nuestras vidas, son producto de estar en el lugar y momento indicados. Que no existen fórmulas mágicas, y que la casualidad tiene un maravilloso poder de movilidad. 

Entonces me pregunto, si hace falta crear ambiciosos planes de vida, y enfrentar la decepción de nunca verlos cumplir. O es alguna falta ante la conciencia personal, enfrentarse a la vida con lo que venga. La única respuesta que importa, es nunca perderse a uno mismo en el proceso. 

PD.- Mi memoria favorita se resume de la manera siguiente:
En una reunión en Chile, se le acerca a Neruda un señor de mediana edad para decirle que le debía la vida; por haberlo salvado de los campos de concentración al embarcarlo hacia Chile. Le contó que tenían en común a un vecino suyo -campeón de tenis-, quien fuera compañero de estudios de Neruda. Un día cualquier el caballero agradecido muere y el vecino tenista recibe una llamada misteriosa, que le pedía abrir la caja fuerte del difunto. Su viuda no quiso saber del asunto, y al final fue el dueño de la pensión en donde vivía, quien abrió la caja. 

Los documentos que allí habían, demostraban que el caballero había sido un agente fascista. Llevaba nombres de españoles que fueron encarcelados o ejecutados, espionaje para la marina nazi, y otras cartas agradeciendo sus servicios. Neruda escribió sobre esto que, saltó la más inesperada de la liebres.

19 ago. 2015

El resto es silencio- Carla Guelfenbein

En un diálogo de la única serie de televisión que sigo, una de las protagonistas mencionó que siempre lee los mismos libros, porque ya sabe cómo terminan. En cierto modo yo también hago lo mismo: encerrada en clásicos que no pasan de moda; y movimientos literarios, de los que yo misma ya podría ser parte.

 Soy una egoísta, mente cuadrada, que no apoya las nuevas generaciones y mucho menos los escritores locales. Me he llevado tantas decepciones con autores contemporáneos que empiezo a creer que se considera una genialidad, tildárselas de loco. Pero, ay! Nunca nadie los entiende.

Un día cualquiera, alguien cercano pasa por una librería en oferta y llega con un montón de libros desconocidos que yacen unos meses en mi librero, en su plástico transparente y  con su código de barras.

Así terminé con este ejemplar, que a decir verdad, me ha gustado bastante. Tanto que, llegué a lamentar el final. Pues me había caído en gracia aquel niño de crecimiento escaso, con cardiopatía y las ansias fantasmagóricas de saber qué pasó con su madre muerta.
 Mju
Pero los finales no son ni buenos ni malos; solo así. De igual modo, solo somos personas, y algunos detalles en la tormentosa existencia, por más culpable que uno se sienta, forman parte de la cadena de eventos ineludibles e inevitables.  A los que nos hallamos unidos, por los invisibles hilos del destino.

Pd.- "La verdad surge de las profundidades a alterar la ordenada superficie de las cosas.''

10 ago. 2015

Los tigres de Mompracen- Emilio Salgari

Tal parece que la genialidad viene maldita y que los grandes genios están condenados. Condenados con la pobreza, la ambición de sus relacionados, y la locura. La obsesión de que nunca han escrito la obra de sus vidas, y siempre se sienten incomprendidos. Todos nos sentimos incomprendidos. 

Pero Salgari no estuvo condenado por la locura sino, por la cruel realidad. Se inventó una vida interesante para que lo publicaran por vez primera; devino prolífico y bestseller sin la retribucion de sus editores y, cuando enfermó su esposa, quedó ella en un psiquiátrico sin consuelo de nadie.

Así el gran Salgari, creador de personajes tan legendarios, pereció suicidándose; abriéndose  el abdomen donde otrora recogía flores con sus hijos. Las mejores historias fueron escritas por las vidas más infelices.

Pd.- "Me voy a vivir al valle de San Martino, cerca del lugar en que, cuando, vivíamos en la calle Guastalla, íbamos a desayunar. Encontrarán mi cadáver en uno de los barrancos que vosotros conocéis, porque allí íbamos a recoger flores."
Omar Salgari, 1940