6 ago. 2014

Mis 500 locos- Antonio Zaglul

Durante muchos años había escuchado lo bueno que era este libro y me había prometido leerlo. De hecho, corroboro que éste es uno de los mejores libros dominicanos que he leído. Y es que no es un libro muy complicado: es un conjunto de relatos respecto a la experiencia del Dr. Zaglul como director del manicomio de Nigua.

Zaglul no es escritor de profesión, pero su obra es loable. Su secreto: su sinceridad. No hizo más que narrar las historias tristes de las que él fue testigo; nos relata sus miedos y nos describe las personas que se ganaron su cariño. Éste debe ser, sin lugar a dudas, el secreto de una buena producción escrita: la sinceridad. Ya había escuchado antes que para escribir algo creíble, uno debe plasmar sus propias experiencias. El mágico universo de Macondo -obra de mi escritor favorito- fue inspirado en su propia familia, quedando la idiosincracia de sus parientes, plasmada en el carácter de sus icónicos personajes.

Cuando se escribe de lo que uno sabe, no parece que se escribe, sino que se recuerda. Porque las palabras fluyen tan fácil que pareciera que se está dando a conocer al lector, un hecho que verdaderamente sucedió. Que es el fin ulterior de toda lectura literaria. Qué mayor gratificación el que una novela de terror te mantenga despierto una madrugada lluviosa o que un poema de amor te haga sentir mariposas en el estómago. En el caso que nos compete, el sentimiento transmitido fue una empatía al enfermo mental. De esta manera, cuando el escritor que no era escritor expresó todo lo que llevaba guardado y el médico se convirtió en artista. Enhorabuena.

PD.- Antes de su destitución, Zaglul nos cuenta que, de Nigua el manicomio fue trasladado al km 28 de la carretera Duarte con el nombre de "Hospital Psiquiátrico Padre Billini". El mismo todavía perdura, y sus paredes también reservan muchas historias. Aquí un reportaje interesante sobre el mismo:
http://www.diariolibre.com/destacada/2013/10/15/i406323_hospital-psiquitrico-padre-billini-cada-rostro-una-vivencia.html

9 may. 2014

El Padrino (Tom Hagen)

Durante años he pensado en un tema para un blog. Entre pensamientos y acciones siempre leo un libro; llegó el momento para contar lo que he visto mas allá de las letras.


      Confieso ser fan de las historias de hombres poderosos: El Príncipe de Maquiavelo lo tomé como una lección de vida, vi en una semana todos los episodios del Cartel de los Sapos y tomé clases de italiano online para entender a  cabalidad los diálogos de las películas del Padrino.

Y es que me fascinan  las tribulaciones de una persona que quiere mantenerse en el poder; es como la política, pero más apasionante. Es cuestión de que "los amigos subestimen tus virtudes y que tus enemigos sobrevaloren tus defectos"... algo así se repetía en el libro... Pero considero que el éxito de un hombre de su posición radica en la lealtad de sus allegados. Aquí entra Tom.

Tom es el consiglière, el consejero del padrino, que en un caso excepcional, la familia Corleone eligió un no siciliano. Hagen es un abogado, tutelado por la familia cuando el hijo mayor Sonny lo halla vagabundeando por las calles tras quedar huérfano. Vale la pena destacar que por honor a los padres, Tom nunca fue formalmente adoptado, para no adulterar los apellidos de sus difuntos padres.

Así, Tom es criado en un mundo que pone a la familia primero, dónde los amigos dejan de serlo por un error de intereses y dónde no existe el perdón. Me atraen su frialdad y su razonamiento para determinar el verdadero fin de la familia Corleone. Aunque se mantiene lo suficiente cerca para ser el brazo izquierdo de varios personajes, se queda tan lejos que no se ve tintado por la sangre de los disparos de vendetta o simples negocios. Si Mario Puzo (el autor) hubiera querido relatar en primera persona, o si esa tercera persona fuera alguien, ese alguien sería Tom.

Narraría un mundo apasionante. También la novela tiene esos detalles descriptivos de la ciudad de New York, tan exactos, que hacen vívida la narración hasta confundirse con los recuerdos.

Éste es uno de los casos en los que ví las películas primero; de hecho, iba esperando el desarrollo de ciertas escenas. Esto no evitó que me sorprendiera con ciertos detalles que sabía que pasarían -es una señal, del valor de la redacción y la buena elaboración de la trama-. Asimismo, me sorprendí gratamente cuando el libro tomó un giró de lo esperado y le agregó ciertos detalles que siempre se obvían en las grandes producciones.

Sin embargo, no le reprocho nada a la película; mucho menos al libro. Si hubiera que agregar algo, hubiera deseado que fuera más largo: fue una lectura disfrutada. De por sí ya era largo, ¿por qué creen que las películas se prolongan tres horas? Sin embargo, vale la pena. No tanto por cultura general de los personajes más icónicos de nuestros tiempos, como por satisfacer la curiosidad de conocer frases de la cultura pop. Si no se convencen del todo, permítanme hacerles una oferta que no podrán rechazar...

15 dic. 2013

Trujillo sigue vivo

Estado y sociedad durante la dictadura de Trujillo
                                                        - Luis Álvarez-

Me atrevo a escribir que en cada uno de los países latinoamericanos ha tenido su propio Trujillo: un dictador durante el siglo XX; de esos hombres hambrientos de poder, que se alían con las fuerzas armadas y concentran en sus manos las riquezas de una nación a costa de la represión. Si llegara a equivocarme y me mencionaran un país que no haya tenido al suyo, al menos sabrán de que estoy hablando.

República Dominicana tuvo al suyo. Lo mataron en 1961 y el hombre todavía sigue vivo. Lo mantiene vivo un "reguero" (montón/exceso) de libros y libros que evocan su época, su vida, sus acciones y repercusiones. Creo que cada escritor dominicano mayor de 55 años tiene algo escrito sobre Trujillo. El dictador conoció la mercadotecnia y su nombre se ha convertido en una marca.

He leído un poco al respecto, no por él, sino para entender el presente: ese debe ser el propósito de todo el que estudie la historia. La explicación para los asentamientos blancos en las montañas, la presencia de japoneses en ciertos puntos del país, la fobia al haitiano, la presencia de dos grandes ingenios que todavía trabajan, la causa para una transición complicada del poder -de la cual, los beneficiados del régimen nunca terminaron de irse-, se pueden deducir de este libro corto. Un libro, que no es más que un compilación de datos, estadísticas e informaciones que sabíamos todos. 

Una frase que marca mi vida es: "nadie sabe a dónde va si no sabe de dónde viene". Pero entiendo la aversión, la apatía que se desarrolla respecto a estos temas. Se está cualquierizando de tal manera que, en un intento de salvarla del olvido, la están relegando a la ignorancia. 

5 dic. 2013

Pedro Páramo

Volví a leer Pedro Páramo por simple nostalgia, no de la triste, solo nostalgia. A ver si esta vez no me perdía entre los recuerdos. Buscar cuándo terminaba Juan Preciado (y cómo terminaba) y de dónde salía Pedro Páramo (¡y cómo terminaba!). Pero como era fácil de preveerse, muertos y vivos se mezclaron en un mismo pueblo condenado a la muerte.
Me recuerda a Macondo en cierta manera, solo que más caliente. Juan Rulfo es uno de los precursores del realismo mágico (el mismo género del Gabito) y creo que por ello le tomé mas aprecio. 
Me queda pendiente el Llano en llamas y otros cuentos locos por repasar.


PD.- El pueblo era tan caliente, pero tan caliente, que los condenados al infierno regresaban a buscar su manta.  

5 nov. 2013

La fiebre del heno

El horizonte vital

Nunca me gustó el concepto del espacio exterior porque de joven no entendía Star Wars; naves espaciales, planetas y nebulosas no me inspiraban para nada. En días recientes ví "Gravity", la última película Alfonso Cuarón y el vacío me sigue inspirando miedo. Ahora con este libro -cuyo protagonista es un astronauta- he pensado que quizás la vista no sea tan mala; que la soledad, el silencio y la oscuridad son infinitos, y que tal vez sea la todo aquello, la vista desde el balcón de Dios.

Pero en "La fiebre del heno" es un pobre detalle su profesión y solo tiene relevancia cuando promete regalarle su casco a un niño parisino.

La obra gira en torno a las circunstancias que llevaron a la muerte a una serie de hombres con el mismo perfil. ¿Mafia, conspiración, virus mortal, o simple coincidencia? Personalmente, nunca he creido en el azar. Stanislaw Lem (el autor) reflexiona en que, toda persona es el resultado de una colección de acontecimientos únicos. Como en el efecto mariposa, el aleteo inocente de un insecto puede provocar un tornado en el otro lado del mundo.

 Un profesor me habló una vez del horizonte vital. Me lo imagino como la cantidad de caminos que puedo recorrer: las oportunidades que pueden tomarse a lo largo de la vida. Claro que no pueden tomarse todas y menos al mismo tiempo. Cuántos recuerdos surgen entonces de lo que es, de lo que no fue y de lo que pudo haber sido. Me concentro en los caminos que escoja hoy y soñaré despierta al imaginar si alguno de ellos me llevará a ver los mares azules de la tierra vistos desde el espacio.

PD.- Por cierto, la fiebre del heno, no es más que la alergia al polen.