Volví a leer Pedro Páramo por simple nostalgia, no de la triste, solo nostalgia. A ver si esta vez no me perdía entre los recuerdos. Buscar cuándo terminaba Juan Preciado (y cómo terminaba) y de dónde salía Pedro Páramo (¡y cómo terminaba!). Pero como era fácil de preveerse, muertos y vivos se mezclaron en un mismo pueblo condenado a la muerte.
Me recuerda a Macondo en cierta manera, solo que más caliente. Juan Rulfo es uno de los precursores del realismo mágico (el mismo género del Gabito) y creo que por ello le tomé mas aprecio.
Me queda pendiente el Llano en llamas y otros cuentos locos por repasar.
PD.- El pueblo era tan caliente, pero tan caliente, que los condenados al infierno regresaban a buscar su manta.
"Los libros me enseñaron a pensar y el pensamiento me hizo libre."
5 dic. 2013
5 nov. 2013
La fiebre del heno
El horizonte vital
Nunca me gustó el concepto del espacio exterior porque de joven no entendía Star Wars; naves espaciales, planetas y nebulosas no me inspiraban para nada. En días recientes ví "Gravity", la última película Alfonso Cuarón y el vacío me sigue inspirando miedo. Ahora con este libro -cuyo protagonista es un astronauta- he pensado que quizás la vista no sea tan mala; que la soledad, el silencio y la oscuridad son infinitos, y que tal vez sea la todo aquello, la vista desde el balcón de Dios.
Pero en "La fiebre del heno" es un pobre detalle su profesión y solo tiene relevancia cuando promete regalarle su casco a un niño parisino.
La obra gira en torno a las circunstancias que llevaron a la muerte a una serie de hombres con el mismo perfil. ¿Mafia, conspiración, virus mortal, o simple coincidencia? Personalmente, nunca he creido en el azar. Stanislaw Lem (el autor) reflexiona en que, toda persona es el resultado de una colección de acontecimientos únicos. Como en el efecto mariposa, el aleteo inocente de un insecto puede provocar un tornado en el otro lado del mundo.
Un profesor me habló una vez del horizonte vital. Me lo imagino como la cantidad de caminos que puedo recorrer: las oportunidades que pueden tomarse a lo largo de la vida. Claro que no pueden tomarse todas y menos al mismo tiempo. Cuántos recuerdos surgen entonces de lo que es, de lo que no fue y de lo que pudo haber sido. Me concentro en los caminos que escoja hoy y soñaré despierta al imaginar si alguno de ellos me llevará a ver los mares azules de la tierra vistos desde el espacio.
PD.- Por cierto, la fiebre del heno, no es más que la alergia al polen.
10 oct. 2013
El libro que no recuerdo el nombre
Me gustaría saber, entre los estantes de una de las librerías más grandes de República Dominicana, que me motivó a tomar ESE libro.
Soy de esas personas -si es que aparecen otros locos como yo- que pueden pasarse horas completas deambulando estanterías leyendo prólogos y contraportadas. Es como ir al cine solo para ver los avances.
Resumo que tomé ESE libro y como sonámbula me senté y leí un par de horas. El nombre, no recuerdo haberlo leído; el autor, mucho menos. Pero leí historias e historias de hombres y mujeres que vivieron en carne propia la guerra de Vietnam y se la narran a este periodista. El anónimo que no recuerdo pero que, luego de ver que a los turistas les vendías vertientes opuestas y subjetivas de los hechos, este señor, entrevista unas 350 personas: presidentes, militares de 4 estrellas, médicos, soldados... todos contando desde sus recuerdos aquellos años bélicos.
Leer historias así. Historias reales más allá de las películas me inspiran a continuar la vida que elijo cada día. Me fascina la idea de conocer los protagonistas y los escenarios más lejos que la pantalla del televisor y ser parte de ellas algún día.
PD.- Hay dos tipos de personas: los que hacen la historia y quienes la leen en los libros.
Soy de esas personas -si es que aparecen otros locos como yo- que pueden pasarse horas completas deambulando estanterías leyendo prólogos y contraportadas. Es como ir al cine solo para ver los avances.
Resumo que tomé ESE libro y como sonámbula me senté y leí un par de horas. El nombre, no recuerdo haberlo leído; el autor, mucho menos. Pero leí historias e historias de hombres y mujeres que vivieron en carne propia la guerra de Vietnam y se la narran a este periodista. El anónimo que no recuerdo pero que, luego de ver que a los turistas les vendías vertientes opuestas y subjetivas de los hechos, este señor, entrevista unas 350 personas: presidentes, militares de 4 estrellas, médicos, soldados... todos contando desde sus recuerdos aquellos años bélicos.
Leer historias así. Historias reales más allá de las películas me inspiran a continuar la vida que elijo cada día. Me fascina la idea de conocer los protagonistas y los escenarios más lejos que la pantalla del televisor y ser parte de ellas algún día.
PD.- Hay dos tipos de personas: los que hacen la historia y quienes la leen en los libros.
25 sept. 2013
Howard Phillips Lovecraft
¿Cómo saber cuando una narración es auténticamente buena? Cuando tiempo después se cuela en tu cabeza y atraviesa tus pensamientos; cuando lo que has leído no te deja dormir. Eso me ha pasado.
Hace unos meses que la Casa Maldita alimentó mi mente y ... como habrán notado, he perdido el hábito de escribir... Este texto de Lovecraft se me aparece hoy cuando tomo un libro del estante y leo en cama su prólogo; que si novela policíaca que si novela de ficción, y me pregunto: ¿dónde encaja edgar allan poe?
Me encantan esas historias que me quitan el sueño y se quedan en mis pensamientos. Me parece la forma en que un autor se hace inmortal, cuando su alma fluye en sus palabras y se queda con sus lectores. Como la criatura de la casa maldita.
El hombre me inspira y aspiro. Aspiro a que me inspire su genialidad. Pero este cuento de terror no es de Poe, sino de Lovecraft.
Me sorprende la manera en que puede incorporar tales elementos misteriosos que te hacen dudar de si has cruzado el límite de la realidad. Devoras ansiadamente las palabras buscándole un sentido lógico a la historia... Por un momento te sientes dentro de la casa, con el sudor recorriendo la espalda y los vellos erizados del miedo. En la penumbra de un sótano húmedo, una criatura fuera de este mundo emerge del suelo y...y...
PD.- Fuente: Wikipedia.org
"su obra constituye un clásico del terror cósmico materialista, una corriente que se aparta de la temática tradicional del terror sobrenatural (satanismo, fantasmas), incorporando elementos de ciencia ficción (razas alienígenas, viajes en el tiempo, existencia de otras dimensiones)"
Hace unos meses que la Casa Maldita alimentó mi mente y ... como habrán notado, he perdido el hábito de escribir... Este texto de Lovecraft se me aparece hoy cuando tomo un libro del estante y leo en cama su prólogo; que si novela policíaca que si novela de ficción, y me pregunto: ¿dónde encaja edgar allan poe?
Me encantan esas historias que me quitan el sueño y se quedan en mis pensamientos. Me parece la forma en que un autor se hace inmortal, cuando su alma fluye en sus palabras y se queda con sus lectores. Como la criatura de la casa maldita.
El hombre me inspira y aspiro. Aspiro a que me inspire su genialidad. Pero este cuento de terror no es de Poe, sino de Lovecraft.
Me sorprende la manera en que puede incorporar tales elementos misteriosos que te hacen dudar de si has cruzado el límite de la realidad. Devoras ansiadamente las palabras buscándole un sentido lógico a la historia... Por un momento te sientes dentro de la casa, con el sudor recorriendo la espalda y los vellos erizados del miedo. En la penumbra de un sótano húmedo, una criatura fuera de este mundo emerge del suelo y...y...
PD.- Fuente: Wikipedia.org
"su obra constituye un clásico del terror cósmico materialista, una corriente que se aparta de la temática tradicional del terror sobrenatural (satanismo, fantasmas), incorporando elementos de ciencia ficción (razas alienígenas, viajes en el tiempo, existencia de otras dimensiones)"
5 ago. 2013
Playing for Pizza
Surprise!
John Grisham se está convirtiendo en uno de mis autores favoritos porque me toma por sorpresa. No importa que tanto trate de anticiparme a los acontecimientos, no llego a adivinar. Desde el momento en que compré "Playing for Pizza", regateado en una feria de libros, no se me ocurrió que este autor pudiera escribir de otro tema que no fuera abogacía. Qué triste, porque estudio Derecho. Y al momento de comprar lo pensé un par de veces porque el inglés no es mi idioma favorito para leer, y creí que sería una lectura tediosa. Me equivoqué otra vez. Nunca creí que llegaría a apreciar e incluso disfrutar el fútbol americano. Así es como los libros expanden tus horizontes.
Y luego el protagonista, Rick, puede volver a tenerlo todo. Pensé que con la oferta para jugar en Canadá podría volver a ganar millones, volvería con su familia, recuperaría su buen nombre, o que por lo menos, se quedaría con la cantante italiana. Nada de esto sucedió; pero el fue feliz. Grisham me tomó por sorpresa una vez más. Reflexioné sobre el amor, la fidelidad, el honor, y la variedad gastronómica italiana (hasta yo quiero ir a Parma: Parma, Parmesano). Una remuneración más pequeña y la prensa aún escribiendo pestes. Pero bueno, el cariño de su nuevo equipo siguió ahí y terminó con quien tampoco me esperaba, conociendo Venecia.
¿Qué nos reserva la vida sino sorpresas?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)